Archivo de la categoría: Soberanía alimentaria

CURSO ONLINE DE CREACIÓN Y DINAMIZACIÓN DE UN GRUPO DE CONSUMO LOCAL

CURSO

En este curso aprenderá a:

Poner en marcha un grupo de consumo local, la persona productora conseguirá ofrecer sus productos y/o servicios sin necesidad de intermediarios a un precio justo y las consumidoras lograrán adquirir productos y/o servicios ecológicos y locales.

Se dirige a:

A toda persona interesada en un modo de vida más sostenible, justo y solidario.

Objetivos:

-Adquirir conocimientos sobre el concepto de grupo de consumo local.
-Adquirir habilidades y herramientas para poner en marcha y perpetuar en el tiempo un grupo de consumo local.
-Aprender a fomentar la compra directa, sin intermediarios.
-Conocer los principios del consumo colaborativo.
-Profundizar en conceptos, tales como: desarrollo rural, economía local, soberanía alimentaria, seguridad alimentaria y justicia ambiental.
-Poner en marcha una plataforma colaborativa en la que fomentar la actividad de un grupo de consumo local.

Metodología: Teórica-Práctica.

El curso incluye:
-Presentaciones de cada módulo.
-Unidades didácticas de cada módulo.
-Ejercicios prácticos.
-Foros de consultas.
-Foros para la reflexión y el debate.
-Sala de chat.
-Vídeos.
-Recursos multimedia educativos.
-Enlaces a manuales, artículos y documentos de interés.
-Bibliografía y webgrafía.
-Coordinación y tutorización continua por docente-expert@ en la materia.

PROGRAMA

Módulo 1: Grupo de consumo local. Concepto, fundamentos y elementos claves.
1.1. Grupo de consumo local: Aproximación conceptual..
1.2. Habilidades para poner en marcha un grupo de consumo local.
1.3. Herramientas necesarias en la puesta en marcha de un grupo de consumo local.

Módulo 2: .Principios del consumo colaborativo.

Módulo 3. Economía local, desarrollo rural, soberanía alimentaria, seguridad alimentaria y justicia ambiental. Conceptos, fundamentos y elementos claves.
3.1. Economía local y desarrollo rural.Aproximación conceptual.
3.2. Soberanía alimentaria, seguridad alimentaria y justicia ambiental. Aproximación conceptual.

Módulo 4. Pautas para crear una herramienta online que fomente redes de grupos de consumo locales.

Módulo 5: Análisis de experiencias prácticas reales relacionadas con la creación y dinamización de grupos de consumo locales.

Duración: Se corresponde con un curso presencial de 30 horas lectivas.

Horario: A su ritmo.

Precios verano 2014 : 10, 20 y 40 euros (Depende de la opción que elija).

>>OPCIÓN 1:10€ por cada píldora formativa (curso online, taller, etc…) .
Tendrá acceso a su píldora formativa durante dos semanas completas las 24 horas del día. La podrá descagar en su ordenador para consultarla cuando quiera cuantas veces quiera. La podrá utilizar como parte de un programa de formación blended (Presencial-Distancia). La persona coordinadora-tutora de su píldora formativa estará a su disposición para aclararle todas las dudas que tenga. Se entregará diploma acreditativo para el alumnado que supere la píldora formativa.

>>OPCIÓN 2: 20€ por cada píldora formativa (curso online, taller, etc…).
Tendrá acceso a su píldora formativa durante tiempo ilimitado las 24 horas del día, el curso finalizará en el momento que solicite su diploma acreditativo , de este modo tiene garantizada la total flexibilidad en su realización, pudiendo seguir más de una píldora a la vez al ritmo que marque su tiempo. La podrá descargar en su ordenador para consultarla cuando quiera cuantas veces quiera. La podrá utilizar como parte de un programa de formación blended (Presencial-Distancia). La persona coordinadora-tutora de su píldora formativa estará a su disposición para aclararle todas las dudas que tenga. Se entregará diploma acreditativo para el alumnado que supere la píldora formativa.

>>OPCIÓN 3: 40€ por dos píldoras formativas (curso online, taller, etc).
Tendrá acceso a sus píldoras formativas durante tiempo ilimitado las 24 horas del día, el curso finalizará en el momento que solicite sus diplomas acreditativos , de este modo tiene garantizada la total flexibilidad en su realización, pudiendo seguir más de una píldora a la vez al ritmo que marque su tiempo. Las podrá descargar en su ordenador para consultarla cuando quiera cuantas veces quiera. Las podrá utilizar como parte de un programa de formación blended (Presencial-Distancia). La persona coordinadora-tutora de su píldora formativa estará a su disposición para aclararle todas las dudas que tenga. Se entregará diploma acreditativo para el alumnado que supere cada píldora formativa.

Profesorado del curso: El curso es coordinado y tutorizado por persona experta en la materia con dilatada y acreditada experiencia docente universitaria presencial, semi-presencial y online.

PROFESIONALIDAD, EXPERIENCIA Y CALIDAD GARANTIZADAS.

Tutorías: En cualquier momento del curso podrá consultar cualquier duda que tenga a su tutor/a, le responderá en la mayor brevedad posible. Si precisa que se le tutorice en momentos temporales concretos serán establecidos.

Forma de pago: Transferencia bancaria. Acceso al formulario de inscripción:https://docs.google.com/forms/d/1HFI5ar_DtfaF3OPbzXwU6bnzBvUHs5CsFu1WfAal9pA/viewform



Datos de contacto Portal Cifv.es www.cifv.es

Correo electrónico: info@cifv.es
Teléfono: 646 28 43 61

Anuncios

Curso Online de AGRICULTURA HIDROPÓNICA. Novedades Programa Formativo Portal CIFV.ES_Plataforma e-learning

Dentro del Programa Formativo del Portal CIFV.ES, hemos diseñado un curso 100% online sobre Agricultura Hidropónica (Hidroponia) que se impartirá en la Plataforma e-learning de CIFV.ES

Profesorado del curso: El curso es coordinado y tutorizado por persona experta en la materia con dilatada y acreditada experiencia docente.

Objetivos:

  • Conectar con la agricultura y aprender el arte de cultivar de manera hidropónica (cultivo sin suelo).
  • Conocer las fases de las plantas desde el semillero hasta la cosecha.
  • Conocer antecedentes de la agricultura hidropónica, control de plagas, requerimientos y técnicas adecuadas.
  • Aprender a aplicar conocimientos teórico-prácticos que le ayuden a cultivar de manera hidropónica.

Programa:
Módulo 1. La agricultura hidropónica. Concepto, fundamentos y elementos claves.

1.1. Aproximación conceptual a la agricultura hidropónica. El porqué de lla agricultura hidropónica.

1.2. Evolución histórica y trayectoria de la agricultura hidropónica.

1.3. Principios de la agricultura hidropónica.

Módulo 2. Plantas y medio ambiente.

2.1. Plantas. Partes y funciones.

2.2. Enfermedades y plagas. Control preventivo de plagas.

2.3. Definición de agroecosistema.

2.4. Remedios ecológicos.

Módulo 3. Estructura de un sistema hidropónico.

3.1. Infraestructura básica.

3.2. Sustratos, contenedores y nutrimentos..

3.3. Requerimientos básicos para iniciar un cultivo hidropónico.

Módulo 4. Análisis de experiencias prácticas reales relacionadas con la agricultura hidropónica.

Precio:

OPCIÓN 1: 10€ por cada píldora formativa. Tendrá acceso a su píldora formativa durante dos semanas completas las 24 horas del día. La podrá descargar en su ordenador para consultarla cuando quiera cuantas veces quiera. La podrá utilizar como parte de un programa de formación blended (Presencial-Distancia). La persona coordinadora-tutora de su píldora formativa estará a su disposición para aclararle todas las dudas que tenga.

OPCIÓN 2: 16€ por cada píldora formativa. Tendrá acceso a su píldora formativa durante dos semanas completas las 24 horas del día. La podrá descargar en su ordenador para consultarla cuando quiera cuantas veces quiera. La podrá utilizar como parte de un programa de formación blended (Presencial-Distancia). La persona coordinadora-tutora de su píldora formativa estará a su disposición para aclararle todas las dudas que tenga. Se entregará diploma acreditativo para el alumnado que supere el curso.

OPCIÓN 3: 20€ por DOS píldoras formativas.  Tendrá acceso a sus píldoras formativas durante dos semanas completas las 24 horas del día. Las podrá descargar en su ordenador para consultarlas cuando quiera cuantas veces quiera. Las podrá utilizar como parte de un programa de formación blended (Presencial-Distancia). La persona coordinadora-tutora de sus píldoras formativas estará a su disposición para aclararle todas las dudas que tenga. Se entregará un diploma acreditativo por cada curso superado.

Otros cursos online con plazo de inscripción abierto en la Plataforma e-learning del Portal CIFV.ES :

Curso Online de Permacultura, más información enhttp://www.cifv.es/Curso_online_permacultura_1.html

Curso Online de Bioconstrucción, más información enhttp://www.cifv.es/Curso_online_bioconstrucci%C3%B3n_1.html

Curso Online de Creación y Dinamización de Huertos Urbanos Ecológicosmás información enhttp://www.cifv.es/Curso_online_huertos_urbanos_ecol%C3%B3gicos_1.html

Curso Online de Creación y Dinamización de Ecoaldeas, más información enhttp://www.cifv.es/Curso_online_ecoaldeas_1.html

Curso Online de Agricultura Biodinámica:http://www.cifv.es/Curso_online_agricultura_biodin%C3%A1mica_1.html

Para inscribirse en los diferentes cursos acceda al siguiente enlace:

https://docs.google.com/forms/d/1HFI5ar_DtfaF3OPbzXwU6bnzBvUHs5CsFu1WfAal9pA/vie

 

Las mujeres, sin tierra, alimentan al mundo

Acceso a  la Píldora Formativa: Creación y Dinamización de huertos urbanos ecológicos

Acceso a la Píldora Formativa: Permacultura

Las mujeres, sin tierra, alimentan al mundo

por Mª Ángeles Fernández

pikaramagazine.com

La soberanía alimentaria, el derecho de los pueblos a decidir el propio sistema de alimentación y producción, emerge desde el cuidado ancestral de las mujeres por las semillas. Sin acceso al crédito o a la titularidad de los terrenos, alimentan al 70 por ciento de la población del Sur, mientras las transnacionales luchan por controlar el negocio.

‘Tembi’u rape’ es el programa de la televisión guaraní que muestra los ‘caminos de la cocina’ paraguaya. Conduce a la audiencia hacia unas formas de alimentación tradicionales cada vez más olvidadas. Enclavado en el corazón de América del Sur, entre potencias como Argentina y Brasil que han controlado su economía y por ende su producción y su alimentación, a través de la soja y la ganadería, Paraguay es un claro ejemplo de cómo el modelo productivo puede transformar el paradigma económico, ideológico y social de un Estado.

“Las estadísticas muestran que apenas el 2 por ciento de la tierra está en manos de campesinos, campesinas y comunidades indígenas. El resto está controlado por empresas del agronegocio o por grandes terratenientes que se dedican a la producción ganadera y de soja, o a algún tipo de grano que se rige bajo el mismo modelo: producción a gran escala, con semilla transgénica, con introducción de tecnología mecánica y uso intensivo de agrotóxicos. Todo ello trae aparejado la deforestación masiva de grandes extensiones de terreno, deterioro del medio ambiente, del suelo, desplazamiento forzoso de las comunidades. Y las que llevan la peor parte son las mujeres”, resume, como si fuera sencillo, la presentadora de ‘Tembiù Rape’ e integrante de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Conamuri), Perla Álvarez.

Entre el 3 y el 20 por ciento de las personas propietarias de tierras son mujeres

‘Teko karu sâ’ÿ’. Así se dice en guaraní, lengua oficial de Paraguay hablada mayoritariamente en las zonas rurales, ‘soberanía alimentaria’, un concepto transversal en ‘Tembi’u rape’, que reivindica el papel de las campesinas y campesinos locales en la alimentación. “El tema está politizado y las decisiones se toman en el ámbito del Estado, a pesar de que que es una cuestión cotidiana para las mujeres, que siempre han sido las encargadas de la alimentación”, añade Álvarez.

La noción de soberanía alimentaria fue introducida por La Vía Campesina, un movimiento social que enhebra las luchas sociales del campesinado de gran cantidad de países. “Nos une el rechazo a las condiciones económicas y políticas que destruyen nuestras formas de sustento, nuestras comunidades, nuestras culturas y nuestro ambiente natural. Estamos llamados a crear una economía rural basada en el respeto a nosotros mismos y a la tierra, sobre la base de la soberanía alimentaria, y de un comercio justo”, expusieron en 1996 en México, durante su segunda conferencia internacional, cuando se habló por primera vez de este concepto.

La soberanía alimentaria, explican, es el “derecho de los pueblos a los alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica”. Es el derecho a decidir el propio sistema de alimentación y producción. Es colocar a quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y de las políticas alimentarias, “por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas”. Y las mujeres son los ejes esenciales cuando se habla de alimentación y de producción de alimentos. “Históricamente han sido quienes han protegido las semillas nativas, el principio de la vida,”, explica de manera didáctica y pausada Wendy Cruz, de La Vía Campesina de Honduras.

El argumento lo comparte Naciones Unidas, en boca de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuta: “Las mujeres, incluidas las indígenas, frecuentemente han custodiado la gestión y el uso sustentable de los recursos naturales y la preservación y conservación de los cultivos tradicionales y la biodiversidad para las generaciones actuales y futuras”.

Los datos de la desigualdad

Incluso los organismos multilaterales que apuestan por la seguridad alimentaria frente a la soberanía reconocen el papel de las mujeres en la alimentación, así como su discriminación y su desigualdad de oportunidades en el mundo agrario. “Si las mujeres de las zonas rurales tuvieran el mismo acceso a la tierra, a la tecnología, a los servicios financieros, a la educación y a los mercados que los hombres, la producción agrícola podría aumentar y el número de personas que padecen hambre se podría reducir entre 100 y 150 millones”, recoge el informe de la FAO ‘El estado mundial de la agricultura y la alimentación’, en su edición 2010-11.

La noción de soberanía alimentaria fue introducida por La Vía Campesina

Según la misma fuente, las mujeres de todo el mundo tienen menos acceso a la tierra que los hombres: los datos de los países calificados en desarrollo indican que  entre el 3 y el 20 por ciento de las personas propietarias de tierras son mujeres, mientras que en algunas zonas el porcentaje no llegan ni al uno por ciento. “La tierra y el territorio son un derecho humano del que pueden nacer las fuentes de desarrollo del pueblo. Quien no tiene tierra no tiene patria. Es el principal recurso de producción en el mundo”, apunta Wendy Cruz.

No poseen la propiedad de la tierra, pero sí son las mujeres quienes la trabajan mayoritariamente. En el Sur, la FAO reconoce que el 70 por ciento de la producción alimenticia es aportada por las mujeres. Un dato que se convierte en escalofriante si se tiene en cuenta que son más del 60 por ciento de ellas las que sufren hambre en el mundo. Sin olvidar que en algunos países la tradición dicta que coman las últimas o que durante una crisis son generalmente las primeras en sacrificar su consumo de alimentos con el fin de proteger la alimentación de sus familias.

Las mujeres tampoco tienen acceso al crédito agrícola, donde el porcentaje que las arropa no llega al 10 por ciento. Ellas cultivan y producen, mientras que las transacciones económicas están en manos masculinas. También la toma de decisiones.

La situación por países presenta matices, pero siempre con tonos de desigualdad y discriminación. “En Honduras hay dos millones de mujeres campesinas: 1,3 viven en pobreza y un 86 por ciento no tiene acceso a tierra. Están violentando el derecho de las mujeres a tener una vida digna, a seguir aportando al desarrollo y a garantizar la alimentación del pueblo”, subraya Wendy Cruz. “Cuidamos gallinas, plantas, personas… todo ese trabajo está invisibilizado y no remunerado”, añade.

El consumo también es un acto político íntimamente ligado a la soberanía alimentaria

‘Jaguerujey ñane retã rembi’u reko’ o lo que es lo mismo: “Recupera la cultura alimentaria de nuestro país”. La activista Perla Álvarez retrata a Paraguay, un país en el que el agronegocio y los transgénicos son el motor de la economía y donde sólo el 1,6 por ciento de los propietarios se reparten el 80 por ciento de la tierra agrícola y ganadera, según datos de Intermón Oxfam. “Las mujeres indígenas son las que llevan adelante la resistencia para mantener el territorio porque muchos de los líderes son comprados por los ganaderos o por los sojeros. Ellos alquilan la tierra pero las que llevan la peor parte son las mujeres, quienes saben qué valor y qué importancia tienen los territorios para la alimentación, pero también para la cultura, para la comunidad y para mantenerse como pueblo”.

Una mujer boliviana recolecta café ecológico en la provincia Santa Cruz. / J. Marcos

Una mujer boliviana recolecta café ecológico en la provincia Santa Cruz. / J. Marcos

En un contexto en que la producción de alimentos está cada vez en menos manos, es objeto de especulación económica y no entiende de mandiles ni de aliños, la voz de las mujeres es imprescindible porque la soberanía alimentaria “es anticapitalista y antipatriarcal”, sostiene Leticia Urretabizkaia, coautora del libro Las mujeres baserritarras: análisis y perspectivas de futuro desde la Soberanía Alimentaria, junto con Isabel de Gonzalo. “El asunto de la alimentación muchas veces ha pretendido ser un tema de decisiones masculinas, tanto en las familias como en las organizaciones,  porque quienes van a negociar con el Gobierno suelen ser los hombres”, añade por su parte Perla Álvarez.

Desde  hace años, la tierra, y sus productos, son objeto de deseo de las grandes transnacionales y de los mercados financieros. “El capitalista neoliberal, siguiendo su lógica de acumulación, explotación y depredación, ha colocado la producción de alimentos en manos del mercado internacional, alejándola cada vez más de las necesidades e intereses de las personas y de prácticas sustentables de producción”, explica la técnica de Cooperación del eje de Género y Feminismo de Mundubat, Isabel de Gonzalo.

Los grupos de consumo como reto

‘Recuperamos tembi´u apoukapy kuera’. ‘Recuperamos recetas’. Perla Álvarez trata de mostrar las maneras tradicionales de la alimentación, explicar la importancia del consumo como un elemento emancipador. Somos lo que comemos. También cómo lo comemos. Lo hace en Paraguay, dónde el 25,5 por ciento de la población está malnutrida, mientras que los sectores de la agricultura y ganadería suponen el 28 por ciento del PIB.

El consumo también es un acto político íntimamente ligado a la soberanía alimentaria. En una sociedad en la que la identidad está cada vez más unida a los conceptos de ‘compra’ y de ‘gasto’ la transformación social no debe obviar esta parcela de la vida. Avanzar hacia la soberanía alimentaria es también hacerlo hacia los circuitos cortos de alimentación o grupos de consumo, “otra forma de llevar a la práctica la máxima de la economía feminista de poner la vida en el centro”, en palabras de la activista del grupo de decrecimiento Desazkundea Kristina Sáez.

El camino de los circuitos cortos de comercialización aún es largo. “Actualmente nos encontramos en la fase en que los grupos de consumo se están dando cuenta y empezando a reconocer la ausencia de la perspectiva de género”, apunta Urretabizkaia, quien trabaja en el diagnóstico para una cooperativa de producción y consumo de productos lácteos. Son muchos los colectivos que trabajan al respecto.

Nekasare es un grupo de consumo que nació en 2005 del sindicato ENHE-Bizkaia. Por aquel entonces la crisis económica era una pesadilla impensable y el porcentaje de mujeres rondaba el 70 por ciento de las personas productoras adscritas. La situación cambió totalmente con el aumento del desempleo: “Cuando la pareja se queda sin trabajo en la industria y la agricultura es la principal actividad económica se produce un absoluto desplazamiento de las mujeres”, explica Isa Álvarez, técnica de ENHE-Bizkaia y coordinadora de la red Nekasare. Hubo un cambio de roles y gran parte de las mujeres cedieron su espacio en lo público a sus parejas. Hoy, de 80 personas productoras, sólo 35 son mujeres.

Cuando la agricultura se convierte en el principal sustento económico ante la falta de otros ingresos, las mujeres son desplazadas, al menos del ámbito público. En el Norte y el Sur la invisibilización del trabajo de las mujeres en el campo es notoria, aunque sobre ellas recaiga la responsabilidad de alimentar al mundo, sin tierras, sin maquinaria y sin crédito. “Si hablamos de alimentación hablamos de la vida”, finaliza Perla Álvarez. Y de las mujeres. ‘Ha mba’e hembireko kuera’.

Grupos de consumo locales

De compras por la huerta

por Cristina Pop/Patricia Peiró

elpais.com

¿Cuándo fue la última vez que comió un tomate con sabor a tomate, peló una patata con restos de tierra o se le agrió la leche en la nevera? Son experiencias olvidadas para los que se han acostumbrado a hacer la compra en el supermercado de la esquina donde los productos están importados de lugares remotos y tratados hasta su desnaturalización. La alternativa son los grupos de consumo en los que se organizan los vecinos de un barrio para hacer pedidos a productores locales. Es una modalidad muy extendida en los países europeos que en Madrid está en alza con algunas iniciativas improvisadas y otras más profesionales.

El patio de Carmen Paniagua se convierte cada semana en una pequeña tienda. Se llena de pimientos de un rojo intenso, tomates, plátanos y brócoli, que ella con la ayuda de otra vecina de su misma calle reparten en bolsas. Cada una lleva el nombre de una familia. Cuentan con calculadora, una báscula y guantes. Y todo queda registrado en el albarán. Paniagua es la impulsora de este grupo de consumo ubicado en el barrio de Bellas Vistas, en Tetuán.

Ocho familias forman parte del grupo de Paniagua. Sus nombres pueden leerse en los cartelitos plastificados que acompañan a cada bolsa y que su perro evita cuidadosamente mientras corretea por el patio que semanalmente hace las veces de despensa. Los miembros irán pasando durante todo el día a recoger sus pedidos y dejarán el dinero en un monedero comunitario que ella deja encima de la mesa. La puerta queda abierta aunque ella no esté para que sus compañeros lo recojan cuando pueden. Es un sistema basado en la confianza. Cada uno encarga lo que quiere, en este caso el pedido más caro, que contiene 15 tipos de productos diferentes, desde peras hasta acelgas, cuesta 30 euros.

La plataforma YoComproSano funciona de manera más organizada. A través de la página se crean los grupos vecinales, se hace la compra, se paga por Internet y se recoge semanalmente en un punto preestablecido de cada barrio. Cuentan con 27 productores de la Comunidad de Madrid y no se limitan solo a las verduras, sino que también ofrecen leche, quesos, carnes o ahumados. Los creadores son Olivier Querol y Greg Destre, dos franceses afincados en la capital desde hace años, que decidieron importar el sistema que funciona muy bien en su país a través de la página LaRucheQuiDitOui o la americana Farmigo.

A José Manuel Retuerta, que es responsable de El Huertecito, de San Martín de la Vega, los dos franceses le explicaron el proyecto cuando estaba en una feria de productos artesanales de la Comunidad. “Yo al principio no veía claro que la gente fuera a comprar un kilo de alcachofas por Internet”, explica el agricultor, pero los pedidos le llegan y está contento. “Solo servimos hortalizas de temporada. Las zanahorias las arrancamos uno o dos días antes de servirlas y los clientes notan la diferencia”. La diferencia para los productores de estos grupos de consumo que reducen a los intermediarios a su mínima expresión está en el precio. “Aquí yo pongo el precio que a mí me cuesta plantar las hortalizas, la tierra y la mano de obra. Cuando voy a Mercamadrid, a veces me piden precios imposibles”, explica Retuerta.

Otro de los productos estrella que se puede comprar con un clic en la página YoComproSano son los quesos de cabra Vega de San Martín. “Nosotros no trabajamos con gran distribución, todo lo hacemos de forma artesana, detrás de cada queso hay unas manos que lo han moldeado”, explica Mario Migallón, responsable de la granja de cabras. A él le llegan los pedidos semanalmente a través del correo electrónico.

En el grupo del barrio Bella Vista también funciona a través del correo electrónico. La oferta semanal de hortalizas le llega a una persona y lo transmite al resto de miembros que, a su vez, seleccionan la cantidad que desean de cada producto. El pedido mínimo debe ser de 80 euros para que le compense al productor local. “Zanahorias, medio kilo. Para la bolsa dos”, le canta Paniagua a su compañera mientras subraya los alimentos que ya han repartido con un rotulador rosa. A la vez que llevan a cabo esta tarea, degustan un té que ha preparado Carmen. Las ocho familias se dividen por parejas para hacer el reparto en bolsas cada semana.

Las cajas de comida han llegado a su puerta unas horas antes en la furgoneta de Ecosecha, la cooperativa que les provee. Fue una de las primeras, nació hace una década, y en ella trabajan ocho empleados. Cuentan con tres terrenos en Rivas y en Chinchón, donde cultivan todo tipo de productos. Poseen la mayor extensión de huertos ecológicos de Madrid: seis hectáreas. Cuando empezaron vendían sus productos a dos grupos de consumo, ahora a 18. Javier Pérez, uno de los miembros fundadores, sostiene que el aumento de este tipo de organizaciones se ha notado sobre todo en los últimos tres años. Pérez, un hombre robusto que ha militado en varias asociaciones ecologistas desde su juventud, cree que el motivo del aumento es la crisis y una mayor conciencia medioambiental. “El descalabro nos ha hecho buscar fórmulas alternativas para todo, y esta es una de ellas”, asegura.

Su cuartel general es una gran nave en la que se mezclan los olores del huerto provenientes de cajas y cubos llenos de verduras y frutas. Dos trabajadores se afanan desde las siete de la mañana organizando los encargos, otra gestiona los pedidos, uno más está en ruta con la furgoneta. Un tractor recibe al visitante nada más entrar. Fue una de las últimas inversiones de la cooperativa, junto con dos cámaras frigoríficas para conservar los alimentos. Ecosecha ha crecido moderadamente durante los años de crisis.

Un montículo de calabazas se acumula en una esquina y el moho se apodera de unos melones más pequeños de lo normal en una de las cajas. El destino de estos últimos es la basura, por supuesto, pero la cooperativa consiguió mantenerlos comestibles hasta hace unas semanas porque recuperaron esta variedad antigua más resistente al paso del tiempo, llamada tendal. Ecosecha utiliza estas técnicas para mantener su oferta durante todo el año, pero por mucho que lo intenten, los plátanos no crecen en Madrid en diciembre. Por eso, mantienen acuerdos con otras cooperativas o productores de otras partes de España que les proveen los meses invernales.

A escasos dos kilómetros de la nave, las acelgas luchan con las malas hierbas. Al ser productos 100% ecológicos, los hortelanos tienen que combatir cada día los rastrojos. Para ello se ayudan de plásticos, elaborados con fibra de patata, que tapan los cultivos. De esta forma también los protegen de las bajas temperaturas. Para combatir las plagas, los diferentes tipos de cultivos se intercalan, así, si los insectos devoran una fila de acelgas, a unos centímetros encontrará tomates, lo que detiene su avance. “El principal coste de producción de la agricultura ecológica es la mano de obra, porque tenemos que hacer nosotros mismos lo que otros hacen con un tractor y un pesticida”, apunta Pérez. Ecosecha reparte cada año más de 100.000 kilos de alimentos en la Comunidad de Madrid, de los cuales 60.000 provienen de la producción propia.

Parte de esos kilos van a parar a viviendas particulares, como la de Carmen Paniagua, pero los vecinos también establecen como puntos de reparto sedes de asociaciones o, incluso, locales comerciales, que ceden su trastienda a cambio de un precio simbólico para que los grupos de consumo recojan allí sus bolsas. El barrio que más grupos de consumo aglutina, según Pérez, es Lavapiés. Una vez al año, los grupos a los que abastece Ecosecha se dan cita en uno de sus huertos, los trabajadores les enseñan los cultivos y al final organizan una gran comilona con productos ecológicos.

Campesinas. Semillas del cambio. Parte I y II.

¿Qué es la soberanía alimentaria?